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Ansiedad el enemigo de una alimentación saludable

Comer con ansiedad - EnBici

La semana pasada os hablamos de los alimentos y la energía necesaria para nuestra exigente actividad física. No es la primera, ni la última vez que hablamos de alimentación en el Blog. Una alimentación sana y equilibrada nos ayuda en nuestros objetivos competitivos. Incluso sin tenerlos es más que evidente que cuidar la alimentación solo da cosas positivas. Pero contra esa alimentación equilibrada hay enemigos al acecho. Algunas veces tan visibles como que somos nosotros mismos y la relajación de las buenas costumbres. En otras ocasiones el enemigo no es visible, se halla en nuestro interior se trata de la ansiedad.

Ansiedad el enemigo de una alimentación saludable

La ansiedad es un mal muy común en nuestra sociedad actual. Ese estado de zozobra que no entendemos bien y que nos lleva a repetir conductas nocivas para nosotros mismos. Muchas cuestiones pueden ser las que provocan los estados de ansiedad. Cuestiones personales, profesionales… O una mezcla de todas ellas que desembocan en estados de ansiedad. En estas ocasiones uno de los conductos por los que “liberar” toda esa ansiedad es comer, comer y comer. Como bien sabemos todos solo es una sensación de liberación la que produce, en realidad comer con ansiedad solo acrecienta a la larga la ansiedad que nos lleva a ello. Para luchar contra esta cuestión lo mejor es saber porqué y cómo controlar esta ansiedad.

Razones por las que comer con ansiedad

Por lo general las razones por las que tenemos esa sensación de hambre pueden venir de necesidades físicas reales o bien de impulsos emocionales. Lograr diferenciar el origen de esa sensación de hambre continua es clave para afrontarla. Muchas veces esa sensación de hambre es en realidad sed, por ello un truco interesante sería sustituir la ingesta de comida por bebida. Otras posibilidades físicas son la bajada de azúcar en la sangre. Las causas de esas bajadas de azúcar son muy variadas. Largos intervalos de tiempo sin comer pueden ser el desencadenante de esas llamadas de atención en forma de sensación de hambre.

Cuando las causas no son físicas y sí emocionales estamos ante el ataque de la ansiedad. La ansiedad es un estado mental y no debemos tener miedo a recibir ayuda profesional. No lo dudes un profesional es la mejor herramienta para acabar con esta circunstancia. Hay ocasiones en las que no es estrictamente necesaria la participación de un profesional. Existen numerosas dinámicas que nos ayudan a controlar los nervios y los impulsos. Entrenar nuestro cerebro para que en vez de responder a esos estímulos aplacando el hambre con comida, podamos desviar los mismos a otras actividades. El control mental también se puede entrenar.

Quizás adicción a la comida o a cierta comida…

Puede que sin saberlo algún tipo de alimento nos haya creado dependencia del mismo. De ahí las frases tipo “soy adicto al chocolate”… Bien hay ciertas sustancias incorporadas a los alimentos que pueden llegar a crear adicción. Bebidas azucaradas como los refrescos de cola nos producen sensaciones placenteras. El cerebro relaciona esas sustancias con la sensación de bienestar y nos lleva a elegirlas en momentos de máximo nerviosismo por ejemplo. Por ello las dietas equilibradas y saludables son la mejor herramienta para no caer en adicciones de sustancias que en realidad no son beneficiosas.

Para ello hay que huir de algunos alimentos. Por ejemplo debemos huir de los pre-cocinados. Estos productos suelen contener altas cantidades de grasas saturadas, sal y potenciadores del sabor. Sustancias que encubren su verdadero yo y nos dan sensación falsa de bienestar. Tampoco es aconsejable abusar de los alimentos con etiqueta Light o bajos en lo que sea. Nuestro cerebro puede llegar a entender que al ser Light se puede tomar más cantidad, y hacemos un pan con dos tortas. En ese sentido lo mismo pasa con las bebidas edulcoradas, la mejor política con ellas es la de consumo cero patatero.

Podemos controlar la ansiedad al comer

A ver no hay nada imposible así que sí, sí podemos controlar que sea la ansiedad la que dicte nuestra forma de comer y su horario. Lo primero de todo es ser constantes, tener un sistema de ingesta de alimentos que no nos saltemos. Esto es que sabemos que precisamos de cinco ingestas al día y que tenemos claro su horario. No solo cuándo hacemos esas comidas, también qué alimentos incluye cada una de esas tomas, y los que se excluyen. Debemos aprender a comer, las veces necesarias y los alimentos que corresponden en cada momento. Con una buena disciplina en esos extremos comer bien y equilibrado es más sencillo.

Los momentos de ansiedad se pueden llegar a combatir con alimentos concretos. Debemos inclinarnos por alimentos que precisen ser bien masticados. Al consumirlos debemos ser conscientes de las veces que movemos la mandíbula para consumirlos. Tomarnos el tiempo necesario para comerlos. Así las cosas frutas como la manzana y comerla a mordiscos nos ayudará en ese objetivo. Así las cosas la textura de los alimentos es fundamental para el control de la ansiedad al comer. Si lo que comemos tardamos poco en hacerlo y además no presenta muchas dificultades, seguiremos con la sensación de hambre y tendremos que ingerir más cantidad.

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