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Los calambres musculares

Calambres musculares - EnBici

Los calambres musculares son temidos por la mayoría de los deportistas, y los ciclistas no somos diferentes al resto. Al menos en esto no lo somos. Un calambre muscular es un dolor agudo, que viene provocado por una contracción involuntaria del músculo. Esto nos impide que podamos seguir con la práctica deportiva. Pero qué causa esos calambres musculares. Vamos a ver a continuación algunos factores que pueden provocar la aparición de estas molestias.

Las causas de los calambres musculares

Lo cierto es que en la mayoría de los casos no es un único factor el responsable de los calambres musculares. Es más bien la conjunción de uno o varios de los siguientes. El cansancio muscular, la acumulación de ácido láctico, la deshidratación, etc. Sabiendo esto es obvio que deberemos actuar sobre todos estos factores si queremos prevenir su aparición. Existen en el mercado productos nutricionales que nos ayudan a prevenir su aparición. Son complementos ricos en sales minerales.

El cansancio muscular

Sin duda es uno de los factores más importantes en la aparición de los calambres musculares. Porqué aparece la fatiga muscular, pues suele ocurrir cuando la exigencia física está muy por encima del nivel de preparación del deportista. Esto no es una gran novedad, la preparación física es fundamental para afrontar retos deportivos.  Con el entrenamiento acostumbramos a nuestros músculos al esfuerzo. Planificar los entrenamientos y cumplirlos nos hará llegar físicamente preparados.

La deshidratación

Otro de los factores que influye en la aparición de los calambres musculares es la deshidratación. La excesiva sudoración asociada a una ingesta insuficiente de agua puede llevarnos a la deshidratación. Es habitual pensar que esto suele pasarnos solo en verano, pero es un error. Beber agua durante la práctica deportiva es importante durante la práctica deportiva. No hay que esperar a tener sed, y deberíamos beber cada veinte o treinta minutos. Hay que recordar que con el sudor se pierden sales minerales, por eso las bebidas isotónicas son una baza importante.

La alimentación

Llevar una dieta equilibrada nos permitirá llenar los depósitos de energía. Esos depósitos que necesitaremos a la hora de enfrentarnos al esfuerzo físico. Pero no solo debemos fijarnos en la alimentación diaria, ingerir comida cuando estamos encima de la bicicleta nos permite mantener los niveles de glucosa.

La acumulación de ácido láctico

Cuando se descompone la glucosa de nuestro organismo se produce un residuo. Ese residuo es el ácido láctico, el resultante de quemar la glucosa. Cuanto más intensa y de más duración es la práctica deportiva más ácido láctico acumulamos en nuestros músculos. Esa acumulación es la que produce la fatiga muscular. Volvemos a lo mismo, para evitar o retrasar el máximo posible la aparición del ácido láctico, la solución está en el entrenamiento. Con el entrenamiento conseguimos que el organismo cree sus propias herramientas o mecanismos para evitar la acumulación del ácido láctico.

El descanso

Lo mismo que es fundamental para la práctica del ciclismo el entrenamiento, no debemos descuidar el descanso. El descanso mantiene la musculatura relajada y preparada para afrontar el ejercicio físico. Cuanto menos descansado está nuestro cuerpo antes aparece la fatiga muscular. Es cierto que los que no nos dedicamos profesionalmente al ciclismo debemos compaginar nuestras tareas con la práctica deportiva. En ocasiones entre nuestros trabajos, la vida familiar, tenemos la tentación de “robar” tiempo de descanso para hacer más kilómetros. Es un error en el que no debemos caer.

Por otro lado es importante ser conscientes del nivel físico que tenemos en cada momento. Adaptar la intensidad de los esfuerzos a la realidad de nuestra preparación y estado físico. Todos sabemos el entrenamiento que hemos realizado, y por ende el ritmo de pedaleo que podemos tener. Así como los desarrollos en los que nos podemos mover. Con esos datos podremos decidir si subir la cadencia de pedaleo para no exigir en demasía a nuestra musculatura.

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