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¿Cómo prevenir calambres musculares?

¿Cómo prevenir calambres musculares

Los calambres son el mayor temor que asecha a todo ciclista, no hay nada peor que estar en una competencia y ser atacado por una contracción muscular. Además de ser dolorosa e incómoda resulta ser frustrante, pues impide culminar aquello por lo que tanto se trabajó. Son pocas las personas y ciclistas que conocen cómo tratar y prevenir calambres musculares. Por esta y otras razones, enbicial velar por el bienestar de cada uno de sus clientes, pone a disposición un artículo con la información necesaria para saber cómo actuar en presencia de un calambre muscular.

¿Qué es un calambre muscular?

Para saber cómo actuar ante un calambre, lo ideal es comenzar entendiendo qué son en realidad y porqué ocurren en los momentos más inesperados. En términos generales, un calambre es una contracción muscular que ocurre de manera brusca y agresiva, acompañado de terribles dolores en la zona, que solo desaparecen cuando el músculo vuelve a su estado natural.

Si bien atacan sin previo aviso, son generados en su mayoría por malos hábitos al momento de entrenar, por ejemplo no hacer el debido estiramiento.  Sin embargo, existen otros factores un poco más preocupantes como la falta de calcio, potasio y no ingerir la cantidad de agua diaria necesaria.

Pero calma, no hay de qué preocuparse, todos estas causas son fáciles de tratar, ya que están relacionadas con tu estilo de vida.

Consejos para la prevención de calambres musculares

Es mejor prevenir que lamentar, por este motivo te dejaremos una lista con las mejores recomendaciones, para que evites cualquier tipo de calambre muscular:

Mejora tu rutina de entrenamiento

Uno de los errores más comunes al momento de entrenar, es creer que tu cuerpo ya está preparado para resistir lo que le exijas y la realidad es que no es así.

No es lo mismo agarrar una bicicleta y pedalear con tal intensidad que apenas te permita hablar siendo principiante, que tener años practicando el ciclismo. Lo más recomendable es balancear la intensidad con tus condiciones físicas e ir aumentando poco a poco.

Además, es fundamental que antes y después de cada sesión de entrenamiento, se realicen los respectivos estiramientos. De esta manera le indicas al músculo que se debe ir activando y al finalizar, que llegó el momento de retomar con calma su estado natural.

Adecuada hidratación

Hay que reconocer que muchos olvidamos tomar agua debidamente: esperar a tener sed no es lo más indicado y menos si eres atleta. Cuando se ingiere la cantidad de líquido necesaria, los músculos se contraen y se relajan de manera natural, manteniendo las células musculares hidratadas y con menor riesgo a que se irriten.

Un buen indicador de si estás o no hidratado, es la orina, mientras más oscura sea, te alerta de que tu cuerpo no está recibiendo la cantidad de agua que necesita, en general esta debería tener un tono amarillo claro. Sin embargo, tomar agua, por más fácil que parezca no lo es. Para saber que ingieres la cantidad de líquido que en realidad necesita tu cuerpo, influyen factores como tu peso, sexo, edad y que tan intenso estas entrenando.

Lo más recomendable es que entre tus actividades diarias incluyas intervalos de tiempo en los que puedas ir tomando agua sin necesidad de contabilizar cuantos litros te has tomado, la idea es convertirlo en un estilo de vida y no en algo incomodo.

músculos

Suplir los electrolitos perdidos durante el entrenamiento

Cuando se entrena, lo que en realidad se hace es fatigar los músculos a tal punto que estos no tengan más opción que usar toda la energía y los electrolitos almacenados, para poder resistir al entrenamiento. Por este motivo es que los entradores recomiendan consumir una porción de proteína al terminar la rutina, para reconfortar a los músculos y reintegrarle lo que perdieron. Pero bien, no sucede solo con el tema de la proteína, con los electrolitos sucede igual.

La cantidad de minerales que pierden los músculos al entrenar son tantas, que olvidar reintegrárselas provocará a corto plazo la aparición de calambres musculares. En cuanto a este punto, el secreto está en mantener una dieta adecuada, alta en minerales y bien equilibrada. Los mejores aliados para subir los electrolitos, sin duda alguna son los vegetales como la espinaca, brócoli, cebolla, verduras y tubérculos.

Entre esos electrolitos, se encuentran el calcio y el potasio que de igual manera se van perdiendo a lo largo de los entrenamientos y peor aún, se pierden solos y el cuerpo no es capaz de generar por si solo la cantidad que necesita para mantener en buen funcionamiento los músculos y huesos. En cuanto al calcio, lo más recomendable es incrementar el consumo de lácteos, teniendo en cuenta que deben ser bajos en grasas, por ejemplo yogurt griego y leche descremada. Por su parte el potasio, se encuentra en alimentos bastantes saludables como el pavo, los plátanos y bananas, las papas y la naranja.

¿Cuándo es necesario acudir a un especialista?

Una de las principales características de los calambres musculares, es que así como vienen, solos se van. Sin embargo, cuando no se atiende al primer llamado de alerta y no se tratan a tiempo, pueden llegar a prolongarse causando daños y molestias constantes. Es recomendable acudir a tu médico de cabecera cuando se presentan los calambres de la siguiente manera:

  • Dolor y molestia intensa.
  • Hinchazón, enrojecimiento y cambios en la piel de la zona afectada.
  • Debilidad muscular.
  • No desaparecen con el paso del tiempo, por el contrario aumentan.
  • Si por otro lado no entrenas y presentas estos síntomas, debes acudir a un médico lo antes posible, pues no se tiene un primer criterio sobre la presencia de estos calambres musculares.

Así que ya lo sabes, si te apasiona el ciclismo y deseas practicarlo, recuerda que tu salud también es importante y si no cuidas de ella, el resto no tendrá sentido. El cuerpo habla y si no lo escuchas a tiempo los resultados no serán los deseados.

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